¡¡¡Feliz Año Nuevo!!! :-D
Por fin vuelvo a escribir en el blog, esta vez para contaros algo de nuestra breve visita navideña a España. :-)
Una cosa que echo bastante de menos de allí es la cantidad de días de vacaciones. En principio antes tenía unas 6 semanas (gracias a hacer 43 horas semanales nos daban Semana Santa y Navidades aparte de los 22 días de vacaciones), pero aquí sólo tengo 3 (y eso que me han conservado la antigüedad española de más de 3 años en la empresa, que sino sólo me corresponderían 2 semanas). Por eso, sólo hemos podido ir del 22 de diciembre al 2 de enero, pero en fin, menos da una piedra...
Lo primero y más "doloroso", dejar a los gatitos en su hotel "de 5 raspas". De entre todas las opciones era la mejor, porque los cuidan bastante bien, los sacan a jugar un poquito cada día, pero claro, son muchos días, y no están acostumbrados a estar tanto tiempo solos. También habíamos pensado dejarlos en casa y que se pasara algún amigo a echarles un vistazo, pero tras pensarlo mejor, decidimos que el sitio este era la mejor elección.
Les cogimos dos jaulitas comunicadas por la parte de abajo, de tal manera que podían pasar para estar juntos si querían. En las fotos no se aprecia mucho, y a lo mejor da la impresión equivocada de que son pequeñas, pero nada más lejos de la realidad. Hombre, no tienen el mismo espacio que en el salón de casa, pero están muy a gusto ahí, tienen varios pisos y todo. De hecho hay gente que lleva 2 gatos y los deja en una sola jaula, así que os podéis hacer una idea de lo grandes que son.
Volviendo al viaje, el avión salió con 3 horas de retraso de Chicago por el mal tiempo, y también porque estábamos esperando a una parte de la tripulación que venía de Nueva York (según dijeron por megafonía); aunque luego el piloto le pisó bien y no llegamos tan tarde a Londres, donde teníamos la escala. Allí en Heathrow otro retraso de 2 horas esta vez debido a la niebla, así que llegamos a España tarde, pero bastante mejor de lo que podríamos haber llegado, porque luego nos enteramos de que se habían cancelado muchos vuelos tanto en Chicago como en Londres ese fin de semana. Además, las maletas (sí, las cuatro que llevábamos) salieron enseguida, así que todos los regalitos han llegado a sus destinatarios. :-)
Estos días han sido un poco moviditos, la verdad, quedando con todo el mundo, a veces hasta haciendo "doblete" cada día (comida con unos, cena con otros, ...). Al final hemos acabado bastante cansados, pero ha merecido la pena, porque todos nos han tratado muy bien, hemos comido hasta reventar (ay ese jamoncito, ese quesito manchego, pulpito
a la gallega, ...), y hemos visto nuestra casita (snif). La pena es eso, que ha sido muy poquito tiempo, y nos hemos dejado a mucha gente sin ver, pero es que no hemos tenido prácticamente tiempo material para hacerlo. Ni siquiera hemos podido ir a El Escorial a tomar unas tortitas de las que le gustan tanto a Ane. Muchas gracias a todos por habernos tratado tan bien, y a los que no hemos podido ver, a ver si la próxima vez vamos un poco más "holgados" y nos da tiempo aunque sea a un cafetito. :-)
La vuelta fué un poquito accidentada también. Salimos de Barajas a las 13:45 del día 2 de enero haciendo escala en Londres. Se supone que teníamos que aterrizar en Heathrow con una hora y media para coger el siguiente vuelo, pero no sé qué pasó que nos tuvieron también dando vueltas en el aire un buen rato. Igual había bastante tráfico, pero no nos dijeron nada.
El caso es que cuando hicimos la facturación en Madrid nos dijo la chica de Iberia que no podía darnos la tarjeta de embarque para la escala en Londres. Por eso, al aterrizar tuvimos que ir literalmente corriendo al mostrador de American Airlines a por nuestra tarjeta de embarque. Y luego a la carrera a la puerta de embarque (es que no falla, cuando tienes más prisa, todo está en el otro extremo, cogiendo el maldito autobús entre terminales de Heathrow). Llegamos por los pelos, la verdad...
Cuando finalmente aterrizamos en Chicago, como no podía ser de otra manera, nos perdieron 2 maletas. :-( Con las prisas de la escala, se quedaron en Londres. Pusimos la reclamación correspondiente y ayer mismo por la tarde vino un hombre en una furgoneta haciendo el reparto, así que ya lo tenemos todo (incluso el quesito, el tomate Solís y los polvorones que llevábamos, jeje), así que no nos han perdido nada, menos mal.
Lo primero que hicimos nada más volver es ir a por los pequeños, porque aunque teníamos la reserva hasta el día siguiente nos dió penita dejarlos ahí una noche más, así que cogimos el coche (tras quitar la capa de nieve correspondiente, por supuesto) y allí que nos fuimos, así que nada, ya estamos los 4 de nuevo en casita.
Por cierto, queremos darle las gracias a mi madre también por esos últimos bocatas que nos tomamos en el avión hacia Londres. Va a ser el último jamón serrano en mucho tiempo, maldita sea...
Un abrazo para todos.